MARIANO HERRERA

(por Agustín Hernandorena)

 

Mariano Herrera no se luce porque juega para que jueguen los demás. No se luce porque es un respetuoso de las reglas de juego del periodismo. No es funcional al sistema perverso de los medios y el discurso manoseado por el primer poder que dejó de ser el cuarto. Mariano no se luce porque no se queda callado. Es prolijo, atento, minucioso, obsesivo de las marcas elementales de una profesión bastardeada, cagada a palos. Meticuloso para dar un paso, porque respeta, me corrijo, porque ama este laburo.

El periodismo está en crisis (está claro). Los nudos empresariales que dominan lo que pensamos, lo que sentimos, lo que hacemos, hegemonizan y, simultáneamente, pierden credibilidad en el público. Un doble juego que representa los últimos años en la Argentina: absoluta puesta en crisis de la verdad informativa/ ampliación de los mecanismos de control de nuestros esquemas intelectuales que nos llevan a tomar acciones, a priori, involuntarias. Medios, poder económico y política para conducir el rebaño desconcertado (hay que volver a Chomsky). Hay que volver a correr los límites.

¿Y los productores de información qué? ¿Y los periodistas qué?

Se formó en FM de la Calle. Ahí nos conocimos. Compañero leal, de esos que ya no se fabrican. Artesano de los sonidos y las voces. Incansable detallista. Como redactor del periódico EcoDías, durante una década, Mariano cubrió al detalle los juicios y el castigo a genocidas en Bahía. Un día le dije vas a quedar en la historia. Ni se mosqueó, siguió con su fernemelo. Hoy es responsable editor de un diario en Viedma. Viaja en transporte público, como Arlt, desde ahí la realidad se amplifica y cobra sentido (digo esto porque Sarlo dijo: Arlt puede hablar así de Buenos Aires porque viajaba en transporte público, tenía contacto con la realidad, por eso renovó el periodismo).

Tiene la sangre tricolor. Si sos de ahí, sos enfermo. Sencillo y despojado de lo material más inmediato. Es fana de los Redondos y se quedó con Skay. Apasionado de los silencios y los temas relevantes. De los libros prestados y usados. De lo que se puede cambiar. De lo que hay que discutir. De lo invaluable para la bolsa de Wall Street. De las historias mínimas, de esas lagunas que la historia oficial va a dejar afuera. De lo que habría que recuperar.

Le gusta aprender. No sabe que aprendemos de él. Debería dedicarse a la docencia porque nació para construir aulas. Fui testigo de eso.

Escribe porque es lo mejor que hace. Escribe porque es su forma de cuestionarse casi todo. Escribe porque ama su laburo, pero escribe, además, porque es necesario navegar las fronteras.

Los límites del discurso periodístico ya fueron franqueados. Arlt, Walsh, Tizón. Los de la literatura se pierden en el horizonte de la práctica. Para eso está y Mariano lo sabe. Se hace cargo de lo anecdotario, planea un viaje a la infancia, a la adolescencia, a antes de ayer pero, como en Back to the future, para cambiar algo: el presente. Para que nada siga como está. Elige el espacio del blog (¿en desuso? Mejor)  para transmigrar en otro que escribe atravesado por la subjetividad, la introspección y la reflexión, navegando la laguna del ensayo. Elige ese refugio para desmontarse de las reglas de juego, de las ataduras de la prensa, para desligarse y, al mismo tiempo, aferrarse a él mismo. ¿Qué otra cosa necesitamos? Tiempo para escribir, para pensar y sentir, para acomodar los vidrios estallados y no terminar nunca el rompecabezas. Con las manos ensangrentadas. Empujado por la indignación y la premura de decir.

El yo. Sin tapujos. Estallados en mil maneras de contar, pero con procedimientos llanos, irrumpen estos textos escondidos de la práctica profesional que no se conciben sin ella.

Mariano, en sus ensayos, tampoco se quiere lucir. No tiene grandes pretenciones. Con Mariano se navega como con Magris: despacio, tanteando el terreno. Se parte de la observación con antigmatismo, achinando los ojos en cada detalle, ajustando el lente del zoom, ofrece imágenes difusas de a ratos, abriendo una serie de caminos que parecen no conducir a ningún punto común. Se ofrece. No exige demasiado a cambio. Y sí, la serie de caminos se unifica. El ojo blindado que me has regalado, cuando fija la vista, tiende a clarificar.

Estos ensayos navegan desde Osvaldo Bayer hasta Augusto Pinochet, desde lo anecdotario de la vida familiar a la historia nacional que atraviesa las preocupaciones de Mariano. Desde la experiencia de la lectura y la música a los cuestionamientos que nos aterrizan en lo real de la información (¿?), en la tragedia de lo real que es ficción en su trama. Desde los estigmas y las violencias aprehendidas hasta el modo en cómo accionar su destierro. Conciente de la atmósfera patriarcal en la que fue criado, la voz de estos ensayos pone en crisis los mandatos y se anima llamar a la acción, cuestionando (casi) todo. El recurso de la repetición para hacer énfasis, también, para que te quede claro por donde va la cosa.

Ahora no prendas la luz, porque el montaje final es muy curioso.

Escuchar leer a Mariano será curioso. Porque no quiere lucirse. Porque habla bajito y canta las cuarenta. Pregunta en la afirmación. Porque piensa cada gesto. No está para ser pluma editorial, ni impartir órdenes. No está para convertirse en un CEO. Mariano nació para hacer perdurar la escritura creativa de la prensa, para correr los márgenes, para ser meticuloso y respetuoso de los lectores, pero es también Mariano, el del blog: el que anda en bondi, el que camina,  el que observa las minisecuencias cotidianas para articularlas con la música, con la experiencia de la memoria, con los superhéroes barriales, con las acciones mínimas que hacen de este un mundo maravilloso sin la necesidad de Marvel. Para hacer más creíble lo real.

Aunque quisiera preguntarle: ¿existe lo real? ¿separás una y otra práctica de escritura?

 

El montaje final es muy curioso, es en verdad entretenido: ponerle cuerpo, alma y voz a los ensayos de Mariano en el patio de Golondrina, cuando el periodismo, la literatura y la música cadente se luzcan de verdad.

Leelo en http://marianoherrera79.blogspot.com.

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