Acercarse a Puerto Belgrano, otra mirada sobre la guerra de Malvinas (por Nico Guglielmetti)

Leyendo Puerto Belgrano, flamante novela bélica editada por Penguin Random House Editorial entendí que no me podía limitar a una reseña convencional del libro, a situarlo y contextualizarlo, a preguntarse con qué novelas y libros del mismo género dialoga.
¿Qué le aporta esta historia a la historia de Malvinas? ¿ A qué historia de Malvinas? ¿La oficial, la de los ex combatientes?
Malvinas contada desde el Crucero Belgrano, desde la visión del cirujano del Belgrano, espías rusos, marineros con tatuajes exóticos, teorías conspirativas, fantasmas, la Otan, Thatcher, Galtieri, ¿vienen o no?
Es hora de hablar con Juan Terranova e ir desentrañando la historia…

Sos coordinador del área de investigación del museo Malvinas e Islas del atlántico sur. Contáme a grandes rasgos cuales son las tareas que se desarrollan en el Museo y cuál es tu labor como coordinador

Mi función como coordinador del área de investigación del Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur es mantener la paz y velar porque el ambiente de trabajo sea el mejor posible y que las pasiones de la política, la militancia y Malvinas no nos desencajen. Luego, realizamos proyectos de investigación ligados a la guerra, al Atlántico Sur y su historia, a la Antártida, y así. La guerra es importante pero no nos limitamos a ella, porque Malvinas es mucho más.

¿Con qué novelas sobre Malvinas considerás que dialoga Puerto Belgrano y en qué se diferencia de lo que se ha escrito sobre ya sobre el Conflicto?

Es una buena pregunta y tuve muy presente esa tradición, la de los libros de Malvinas, que no es para nada breve.
Hay dos novelas que toman la guerra y que creo que son ya insoslayables, una es Los pichiciegos de Fogwill y la otra es Las Islas de Carlos Gamerro. Ambas me gustaron cuando las leí. Pero con la mía traté de irme a otro lado. Primero, no quería hablar del soldado en el pozo. Hay muchas novelas y libros de testimonios sobre eso. Y por otro lado, quería salir de la picaresca, que en esas novelas es muy fuerte. Así que fui combinando otras cosas que me atraían y siempre me atrayeron: Wagner y la ópera, el mar, el estilo austero del relato bélico, la guerra, el coraje, la historia, y qué podía hacer con eso un médico militar.

La historia de Malvinas no solo a través de los ojos de un cirujano si no de un cirujano a bordo del Crucero Belgrano. Ahí hay toda una decisión. Un tipo que vivió la guerra desde el agua. Un tipo que en una guerra tiene el don de sanar. Ese lleva las acciones en Puerto Belgrano.

Sí, exacto. El punto de partida tiene ese pliegue. Del juramento hipocrático de primum non nocere a la situación de estar navegando hacia el enemigo. Quise escribir desde ahí.

Hablanos un poco de esa decisión y a qué cosas le querías escapar ¿A qué clichés, resabios mal contados de la historia oficial o confusiones que todavía sobrevuelan el imaginario colectivo y sobre lo cual la gente debería tener otra versión?
Quería escapar del tedio y de lo previsible. Creo que siempre escribo un poco desde ahí.

Supongo que vos, al tener la mirada del investigador y tener acceso a información y la experiencia nunca contada de los excombatientes pudiste construir un relato discursivamente diferente….
Entrevisté alrededor de cuarenta veteranos como parte de un proyecto del museo. Pero también es verdad que si uno las sabe buscar, esas voces están en la web. Son voces que dicen mucho. Vale escucharlas y volver a escucharlas. Cada veterano es, en sí mismo, uno o dos libros esperando para ser escritos.

¿Estás trabajando en un nuevo libro sobre Malvinas o estás en otros proyectos de escritura?
Ahora estoy escribiendo otra historia de Malvinas, una historia de amor, que como toda historia de amor tiene un poco de historia de guerra.

Sábes que Bahía Blanca y por cercanía Puerto Belgrano jugaron un papel determinante en el conflicto y de hecho el comienzo de la historia se desarrolla acá. ¿Cómo crees que puede ser la repercusión y recepción de la gente de estos pagos? ¿Te interesaría a futuro presentar el libro acá y conocer Puerto Belgrano?
De todos los viajes posibles que tengo en la cabeza ahora, ir a Puerto Belgrano es el que más me convoca. Me gustaría mucho ir y hablar con los veteranos de allá. Con la gente en general de la base y aledaños. Preguntarles por sus recuerdos, preguntarles cómo viven, cómo ven la base. Hace poco fui al Centro Naval de acá, de CABA, a una charla que dieron unos marinos sobre sanidad en combate y me pareció estar adentro de mi libro. Tarde o temprano, creo, uno termina de encontrar los paisajes y los escenarios sobre los que escribe.

¿ Qué considerás que puede aportar Puerto Belgrano a esta nueva visión que se tiene sobre la guerra del Atlántico desde el kirchnerismo para acá?
Qué difícil. Cuando leo sobre Malvinas me siento muy orgulloso. Si mi libro logra llamar la atención sobre ese sentimiento y sobre la belleza agresiva de nuestro mar argentino me doy por hecho.

Resumen
Atlántico Sur, 1982. La Guerra de Malvinas crece como una tormenta en el Horizonte. Mientras tanto un cirujano argentino es comisionado para servir en el ARA General Belgrano. Será un viaje de aventura, tragedia y descubrimiento en el que su mundo interior se mezclará con un teatro de operaciones atravesado por fantasmas, amigos, enemigos y personajes tan ambiguos como heroicos. Novela de espías y de marina, ensayo sobre la historia bélica, tratado sobre la patria, narración a la vez realista y onírica. Puerto Belgrano revisa la guerra de Malvinas sin arrebatos sensibleros ni la urgencia de la denuncia, sino con la precisa distancia y el vivido compromiso que merecen las grandes pasiones.

#A principio de año Juan Terranova visitó las Islas Malvinas. Parte de sus crónicas pueden leerse en su Facebook personal y en Revista Paco

Saqué esta foto en Malvinas. La saqué y me acerqué y saludé a la pareja. El señor de la izquierda era escocés. Había peleado en la guerra hacía 35 años y volvía a las islas por tercera vez con su mujer. Me dijo que le gustaba mirar las aves marinas con sus prismáticos. Le faltaba una pierna. (Las muletas que usaba quedaron afuera de la foto.) Cruzamos algunos comentarios sobre el clima y cuando me preguntó si yo era argentino, se lo confimé y me dijo que los soldados argentinos habían peleado muy bien pero se notaba que a los altos mandos nos les importaba ganar o perder, y que no los cuidaban ni los abastecían. Me hubiera gustado preguntarle si había estado en Tumbledown, pero percibí que la mujer se incomodaba cuando él hablaba de la guerra. Nos quedamos en silencio un minuto. Luego me despedí. Entonces el hombre me pidió que me acercara y me dio la mano. “Goodbye and good luck” dijo y siguió mirando las aves.

Saqué esta foto en Malvinas. La saqué y me acerqué y saludé a la pareja. El señor de la izquierda era escocés. Había…

Posted by Juan Terranova on Sunday, April 16, 2017

En el Monte Longdon se pueden ver muchas placas recordando a los soldados británicos del Para 3 caídos en combate. Los isleños sacan las placas que ponen los argentinos recordando a sus caídos del regimiento 7. De esa manera parece que los británicos lucharon contra la naturaleza, o contra ellos mismos. Honrar al enemigo es también honrar a los amigos. Es simple y noble, pero los isleños no lo entienden.

https://revistapaco.com/posts/malvinas/

Fragmento, Puerto Belgrano Capitulo 19 , comienza la guerra

La madrugada del sábado 1 de Mayo terminé la guardia a las cuatro de la mañana y escribí en mi diario: ”El crucero es bastante indiferente de día y de noche. Es una estructura pesada y resistente que puede hacerle frente al mar y al tiempo. Pero los hombres no. La oscuridad me afecta como el sol o la lluvia.”
Al mediodía de ese sábado almorcé y seguí preguntando por Reina. No solo nadie sabía donde podía estar, muchos de los marinos que estaban obligados a conocerlo y era muy difícil que no l hubieran tratado, como, por ejemplo, los cabos a cargo de la lavandería, decían que nunca lo habían visto.
No recuero más de ese día. Tampoco hice anotaciones en el diario. Pero la noche la recuerdo. Para decirlo con más precisión, jamás la voy a olvidar en mi vida.
Cuando terminé la guardia pasé por el local de radio. El operador le contaba a un grupo de oficiales que la espera había terminado. Los Sea Harrier ingleses bombardeaban Puerto Argentino. El objetivo era la pista de aterrizaje. Las Bombas caían desde la madrugada. Las baterías antiaéreas respondían y, al parecer, los artilleros argentinos habían derribado dos aviones enemigos. También se habían registrado incursiones sobre Darwin donde dos Puracás habían explotado antes de poder despegar.
Empezó la guerra dijo el operador.
Pregunté si tenían noticias de bajas argentinas. No había información sobre eso.
El operador empezó a leer que Madrid deploraba la iniciativa bélica de Londres, que la Unión Soviética había emitido un comunicado contra Reagan por su apoyo a Gran Betaña y que en Bogotá los diarios apoyaban a la Argentina. Había adhesiones a la Argentina de parte de Brasil, Perú, Cuba pero perdí el interés, saludé y empecé a subir hacia cubierta.

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